domingo, 6 de junio de 2010

Un suspiro de tu mirada bastaría para acicalar mi alma, desvanecer esta congoja que se aprisiona en la melancolía del cosmos, despertar de ese letargo de fantasías y añoranzas.

No pido más palabras.

No pido garabatos dibujados entre sueños.

Solo quiero un abrazo, destello de tu mirada, y veras el botón convertido en flor entregarse al ave más bella.