Un suspiro de tu mirada bastaría para acicalar mi alma, desvanecer esta congoja que se aprisiona en la melancolía del cosmos, despertar de ese letargo de fantasías y añoranzas.
No pido más palabras.
No pido garabatos dibujados entre sueños.
Solo quiero un abrazo, destello de tu mirada, y veras el botón convertido en flor entregarse al ave más bella.