martes, 21 de septiembre de 2010

Un tequila más


Mesero, un tequila… quiero enterrar un viejo deseo.
Un tequila más y le contare una historia cien por ciento real… perdí mi alma y no la logro encontrar. Tal vez se donde esta, tal vez solo la quiero ignorar.
Un tequila más y lanzare una botella a la mar… perdí todo sentido y solo me quedan aquellos vagos recuerdos para confesar. Pintura escrita, reflejo de un gran espejo hendido por la mitad.
Se que no he muerto… sigo sintiendo el llanto del cielo.
Se que no duermo, aunque… es lo que más deseo; perderme en los sueños, en donde todo es perfecto.
Sea honesto, dígame si le molesta escuchar tan estúpidos lamentos.
Otro tequila y no olvide traer limón… la noche es joven y aun falta mucho para perder el control.
Un día entregue todo mi corazón, no se si sea la expresión correcta… al menos, así lo llaman los poetas.
En fin… deje todo prejuicio a un lado y me abalance sin pensarlo. Deje en manos de un titiritero mi corazón. ¿Tonta verdad?, sabia que terminaría perdiendo y aun así, ciega se lo entregue.
Mesero, no olvide mi trago!. Llevo largo rato esperando. Estoy por terminar, lo prometo.
Seguí caminando, a trompicones llegue a aquel lago. El que esta al final de la vereda, ¿sabe usted cual es?... exacto ese. Llegue, me abrace a un viejo árbol mientras de mi corazón manaba su torpe clamor.
Mesero!, un último tequila por favor, prometo ya no molestar… quiero acompañar de olvido, el imparable caminar del reloj.