jueves, 28 de abril de 2011

Con el tiempo los recuerdos se adormecen y en mis manos los observo abstraída en las miradas de aquellos ojos danzarines que un día se posaron acariciando con su dulce jugueteo, cariñoso roce de recuerdos que sigo meciendo en mis manos, en un intento de dejarlos perdidos, olvidados allí donde fueron construidos.


No creas todo lo que piensas muchas veces la mente nos juega buenas pasadas de imágenes que ni existen, el corazón suele ser débil y le gusta aferrarse a recuerdos que lo hieren. 
BH R ilu.

lunes, 25 de abril de 2011

Lo contrario a lo opuesto viene a ser lo mismo, la razón de mi encierro.

Nicotina, asfixia de los pulmones.
Salvia, ceguera de mis razones.

Un corazón encerrado, congelado o más bien mal reparado.
Sueños insulsos, inútiles pleitos de la cometa en contra del viento.

Cielo – tierra, mar – tierra.
A caso no fueron dibujados por el mismo creador?
Fuego – agua.
Tan diferentes y omnipotentes como para jamás poder abrazarse perpetuamente.

Lo contrario a lo opuesto de un mentiroso, simple señuelo del pescador ansioso.
Mascara enfrascada en ocultos deseos de verdades engañosas del mismo ser misterioso.

Gravedad diferente, fuerza física constante.
Satélite lejano, compañía por siempre.
Diferentes conceptos unidos por casualidad. Pincelazo mal puesto a un guiño del pintor.

Licor, maldito remedio al ardor.
Elixir mezclado con tanto sin razón.

Escape existe, en el encierro suspiro del alma.
Engaños infinitos como cielo estrellado del mar mediterráneo.

Libertad al espíritu fuerte,
encriptado sin escape,
única luz; una rendija tatuada en la frente – cerca de la vista, lejos de poder verla – .

Lo contrario a lo opuesto viene a ser lo mismo, encierro – libertad – encierro.
Un alma que pide a gritos volver al encuentro del inicio o fin de su existencia fallida en el cendero de la vida.

lunes, 18 de abril de 2011

Un poco al norte de esa bella damisela

Hace mucho tiempo conocí un pequeño. No recuerdo bien su nombre, no recuerdo bien su rostro. Era un pequeño muy atrevido, algo molesto, muy soñador. Siempre decía “yo llegare a las estrellas, conoceré el universo completo, viajare de planeta en planta”. Todos se burlaban, hasta yo me reía.  Hace mucho tiempo vivió aquel niño. No recuerdo su rostro, pero recuerdo su sonrisa y su inmensa seguridad. “Cómo viajaras de planeta en planeta?” era siempre mi pregunta. En ese tiempo era más tonta y hoy después de 10 años creo entenderlo. Aquel pequeño era un niño perdido, se extravió en una línea de tiempo, en donde los sueños son tan insulsos como la cura a un tumor maligno. Han pasado los años, y aun recuerdo su promesa de hacer brillar una estrella para decirme “aquí estoy mi niña, no te preocupes yo estoy conociendo todo el universo, pronto nos veremos otra vez”. Soñador era aquel pequeño, todas las mañanas llegaba diciendo: “anoche volé, sí, volé entre las nubes con las gaviotas del mar. Volé a la montaña más alta y vi el amanecer desde aquel deslumbrante lugar”. Cuanto podía mentir un niño perdido? Cuanto podía volar su imaginación? Han pasado los años, ya he dicho. Y hoy frente a su recuerdo creo entender que volar de constelación en constelación no es tan lejano a estar en los últimos minutos de sentir el fresco aire recorrer mi interior. En donde cada segundo es contado, aquí, en la unidad de oncología, donde conocía a aquel pequeño del que hoy no recuerdo su rostro, pero si su inmensa imaginación. Debo decir que a pesar de ser molesto cumplió al hacer brillar la estrella, aquella un poco al norte de la damisela, modelo de los sueños poéticos. Hoy la observo brillar más que nunca, me dice “mi niña, hoy nos volveremos a ver, te enseñare cada lugar que he conocido, cada rincón del universo. No te preocupes, toma mi mano y sueña conmigo”.

martes, 12 de abril de 2011

Cometa del desierto

Que has hecho para que llegue a quererte tanto?.
Has pasado por mi vida y atravesado mi pecho dejando un himno de suspiros.
Veo al cielo en donde las estrellas son muy pocas para cuantificar lo que siento.
Te extraño durante esas largas noches donde recordarte es mi sueño, sentir tus brazos rodeando mi cintura, escuchar tu voz diciendo con ternura; mi cielo ….
Te quiero.
Mi vida.
Mi tesoro.
Mis sueños... pensamientos robados, que encerraste a mil leguas del suelo mientras me perdías en el caluroso desierto, donde te veo a lo lejos, como el oasis para el migrante sediento.
Camino, camino y no se si sea este mi destino; buscarte, tesoro, la luz que ilumina cada día en el laberinto sureal del jardín de la vida.
Son noches como estas en las que no puedo borrar las estelas que has dejado tatuadas en mi cuerpo.
Has pasado como un cometa atravesando mi pecho dejando un himno de suspiros, recuerdos de aquel primer roce cuando mi corazón gritaba desesperando a cada uno de mis sentidos. Cuando descontrolaste todo musculo y erizaste mi alma.
Recuerdo aquel primer beso, cuando no sabía si estaba durmiendo o realmente mis labios abrazaban los tuyos.
Te quiero.
Mi vida.
Mi tesoro; cometa fugaz que atravesó mi pecho dejando vestigios de sueños, ilusiones, cuentos de hadas y príncipes con sus doncellas enamoradas. Canciones tontas y románticas, que escucho cada noche como esta, en donde no puedo sacar de mi cabeza aquel himno y despojar la sonata de suspiros, por aquel cometa que perforo mi cuerpo inundándolo de tan extraño sentimiento.
Que has hecho para que llegue a quererte tanto?....
Han pasado los días y no lo entiendo.
Pero pisando el suelo o volando en el cielo,
yo te quiero,
mi cometa del desierto.