domingo, 24 de octubre de 2010

The Perfect Chocolate Musician Wedding


Sabes, ayer tuve un sueño muy extraño.
Era una fiesta, chocolate por doquier, fuentes, paste, sushi también.
Habían muchas personas; Travis Barker?, Hayley Williams?, mi hermana?! – Qué hace aquí mi hermana? – .
Todos caminaban a mi lado, sonriendo y hablando – no entendía que estaba pasando –.
Entonces, te vi.
Estabas vestida de blanco.
Abrazabas a un muchacho, sonreías, te veías muy feliz – por Dios, dónde estoy? Dije desesperado –.
En ese instante, me viste, saliste corriendo en mi dirección.
Todos desaparecieron. No había nadie a nuestro alrededor, ni chocolate, ni fresas, mucho menos aquellas estrellas.
Me tomaste de la mano sonriendo – una pista de baile, qué esta pasando? –.
Entonces, oí aquella canción – Gaby?, me dije extrañado


Gaby
(Gaby´s song)

Señorita dígame cual es su encanto
que me hace a pesar de todo desearla
deme una razón para no seguir luchando
deme una razón para callarme.

He tratado de encontrar como esto fue creciendo
como creció tanto
sin darme cuenta pasaron años
años que viví engañado
engañado pensando en que todo estaría bien.

Muchas veces tuve la oportunidad
pero el miedo a perderte me callo
hoy entiendo que sin ti no puedo vivir
eres el sentido de mi vida
la razón de mi existir.

hoy en esta noche
escribo lo que mi corazón siente
con el sentido que me dejes amarte
que tomes tu decisión.

Y si lo que buscas es evitar mi amor
déjame decirte que sueñas con lo imposible
esto es algo q domina mi corazón
como una dictadura de amor.

Y si después de lo que e echo por ti
aun no sientes algo por mi
dime que estrella deseas
estoy dispuesto a bajarla por ti
estoy dispuesto a cambiar el mundo por ti.

Recostaste tu cabeza sobre mi hombro – que tonto!, ahora entiendo, es su boda, nuestra boda! –.
No te imaginas la felicidad que sentía, estaba durmiendo y mi corazón bailaba excitado en mi interior.
Me viste a los ojos, quería decirte miles de cosas; “mi cielo, sabes cuanto te amo? O, gracias por aceptarme a tú lado!, hey, niña? Sabias que te amo, gracias por permitirme compartir mi vida a tú lado?”. No tenia palabras, estaba inmensamente feliz.
Te acercaste – por Dios, va besarme –.
Y sabes?, en ese preciso instante, mi despertador.
Lo odie tanto, quería seguir soñando. Mi corazón aun palpitaba fuertemente y en un instante, estaba desesperado – solo fue un sueño, dije tristemente –.


Letra de Canción: Daniel G. (eres un gran escrito, se que seras un gran músico).

sábado, 9 de octubre de 2010

Dormir por siempre

Perdón...
Perdón por querer olvidarte... solo quiero dormir por siempre.
Vivimos bellos mementos.
Fuiste mio, y yo fui tuya. En cuerpo y alma, me tuviste.
Parecía un sueño tenerte entre mis brazos, bajo aquel árbol, darnos el primer beso.
Parecía un sueño estar bajo el mismo árbol, donde un día te dije "Te Amo", y saber, que ya no estabas a mi lado.
Quiero dormir por siempre, revivir cada instante, y escuchar como susurras "niña, yo también te amo".

lunes, 4 de octubre de 2010

La Gruta


- Amor, amor. Despierta. ¡Ya es hora!. Vamos Sofí, despierta por favor, ya es hora.
- Julio! Deja de molestar. Es muy temprano.
- Ya se que es temprano. Ya tengo tú desayuno, tostadas y jugo.
- Son las tres de la mañana, Julio, déjame dormir.
- Son las tres de la mañana, y es oficialmente 27, hace un año nos casamos. Te tengo una sorpresa. Levántate y ponte algo cómodo. Mientras, yo terminaré de arreglar las cosas que llevaremos.
- A dónde vamos?
- Tú sólo arréglate, y confía en mí. Deja todo en mis manos.
- Ya desayunaste?
- Sofí!, solo apúrate sí?
- Esta bien, esta bien. Ya estoy en el baño.
Así fue como empezó mi historia. Ya son tres años de mi boda, y también el aniversario de aquel viaje. Todo inicio un 27 de septiembre. Mi querido Julio, había estado planeando nuestro aniversario durante las últimas tres semanas. Estaba muy emocionado.
No tiene la menor idea de cuanto nos había costado llegar al punto en el que nos encontrábamos. Y durante un año, todo había cambiado. A los dos nos habían ascendido, compramos una casa en uno de los mejores lugares de la ciudad. Me llevaría mucho tiempo contarle cuanto habían cambiado nuestras vidas. Lo mejor de todo, habíamos unido nuestras vidas. Formaríamos una familia, juntos, para siempre. Hasta que la muerte nos separara.
- Julio?!, donde estas?. Ya estoy lista.
- Estoy en la cocina. Sube a la camioneta, llego en unos minutos.
No podía creerlo, había comprado una pequeña balsa. Eso me daba una idea de sus planes. Había una maleta con mi ropa y muchos implementos para acampar.
- Cuándo compraste eso? – le pregunte.
- Te gusta?, lo compre la semana pasada. Le pedí favor a Frank que la guardara.
- A dónde vamos?
- No te lo diré.
- Por qué no?, tengo derecho a saber a donde me llevas – le dije sonriendo -. Aseguraste la casa?.
- Si!. Duerme, cuando lleguemos, te despierto. Debes estar muy cansada.
Me quede dormida a los pocos minutos de haber salido de la casa. El día anterior había estado en reunión toda la mañana y parte de la tarde, por lo que regrese a casa más tarde de lo normal. Asi que, cuando llegue a casa, Julio ya estaba durmiendo.
- Qué paso? – me desperté con un movimiento brusco.
- Estas bien?
- Sí, y tú?, que paso?
- Un estúpido, en moto, salió de la nada. Tranquila, ya llegamos.
- En donde estamos?
- En unos minutos, lo veras…
Anduvimos unos pocos minutos más hasta llegar a un hermoso bosque con un bello lago. Casi de inmediato, me di cuenta donde estábamos. El lugar donde nos conocimos, pensé emocionada. Una viejo amigo, Frank, nos había invitado a una fiesta para celebrar el inicio de la universidad. Bailamos, hablamos, caminamos por el lugar. Después de aquel día, salimos durante seis años, hasta el día de nuestra boda.
- Julio… nunca pensé….
- Fue idea de Frank, no te voy a mentir. Habíamos estado planeando venir a pasar un fin de semana, para recordar viejos tiempos. Y fue cuando se me ocurrió prestarle la cabaña.
- Julio!... eres increíble.
- Si, yo se – dijo riendo.
- Sólo porque estoy muy emocionada – recuerdo haber dicho.
Eran las cinco y media del 27 de septiembre. Habíamos dejado la comida y nuestras maletas en la cabaña. Salimos en la camioneta, hasta llegar al lago. Julio bajo la balsa y esperamos en ella, en medio del lago, hasta que amaneciera.
- Eres un romántico – le dije, después de besarlo.
- Por ti, haría lo que fuera.
Era una mañana muy fría. Nos quedamos abrazados hablando de todos los recuerdos que teníamos en aquel lugar. Cuando estábamos por regresar, escuchamos pasos en lo profundo del bosque.
- Qué fue eso?
- Tranquila – dijo -, deben ser conejos o venados jugueteando – y me guiño el ojo.
- Julio, no me gusta ese ruido, regresemos a la cabaña.
- Ven, antes, quiero mostrarte un lugar del que me hablo Frank.
Dejamos la camioneta en la orilla del lago, y nos adentramos en el bosque. Caminamos, siguiendo el río, poco más de media hora hasta llegar a una enorme cascada, con una gruta a sus espaldas. Era un lugar increíble, de sueños.
- Entramos? – me pregunto emocionado.
- Crees que sea seguro?.
- Por qué no habría de serlo? No tengas miedo, yo estoy contigo.
- Esta bien, entremos.
Era un lugar magnifico. Había una pequeña corriente de agua, iluminada por pequeños agujeros en el techo. No era muy grande, al menos, no llegamos más lejos de una cascada en el interior. Provenía del río que pasaba por arriba del techo. El agua era cristalina, y en la pequeña posa de agua (no más grande a diez metros de diámetro), se vislumbraban peces de varios colores. En el techo, se podían ver las raíces de los frondosos árboles de afuera. Yo estaba realmente anonadada.
- Sofí, ven! – me llamo Julio apresurado, sacándome de mi asombro.
- Que ocurre?
- Ven a ver lo que encontramos – eran huesos!
- Serán humanos? – le pregunte asustada.
- No lo sé, pero son muchos.
- No los toques! Deja allí, mejor vámonos – lo halé del brazo y salimos de la gruta –. De que crees que sean?
- No lo sé. Deben ser de algún animal.
- Pero…. Tantos!
- Un animal cazador… - iba a preguntarle, que clase de animal, cuando – silencio! Escucha, es el mismo ruido que oímos antes.
- Parece que esta arrastrando algo…
Nos escondimos tras un árbol que estaba que estaba a un costado de la gruta, esperando ver a un animal arrastrando su presa. Y, en efecto, estaba arrastrando algo. Pero no era un animal y no arrastraba su presa. Era un hombre. Un hombre que caminaba como si anduviera perdido. Arrastraba un costal enlodado y manchado. Nos quedamos expectantes, cuando se paro y vio en nuestra dirección, sin percatarse que lo estábamos observando. Siguió caminando hasta perderse tras la cascada.
- A dónde vas?
- A dónde más?, veamos que le pasa a ese hombre.
Julio era muy curioso y más que su deseo de ayudar, yo sabía que él quería ver a donde se dirigía aquel hombre.
Caminamos sigilosos, adentrándonos en la gruta. Llegamos hasta donde estaba la pequeña cascada. Allí estaba aquel hombre, sentado a la par de la laguna.
- Qué crees que este haciendo? Qué tiene en sus manos?
- Creo… que esta limpiando algo – respondió Julio, inquieto por lo que veíamos –. Algo grande…
- Pero, que será? – insistí.
- No tengo la menor idea.
Observamos a aquel hombre, durante unos minutos, hasta que saco el objeto del agua. – Es una cabeza! – dije alarmada. Aquel hombre, tenía sujeta del pelo, una cabeza humana. La dejo a un lado del costal, mientras buscaba en su interior.
- Una cabeza! – repetía horrorizada -. Una cabeza humana!.
- Chist, tranquila, te va oír… mira lleva un arma – no me había percatado, que en su cintura, llevaba un enorme machete.
- Qué… qué esta haciendo?.. es otra cabeza! – dije horrorizada, mientras el hombre la sumergía en la laguna.
- Sofía, tranquila – dijo Julio, tomándome del brazo - tranquila, te va escuchar.
En ese mismo instante, me resbale dejando caer una torre de rocas apiladas. El ruido alerto a aquel hombre. Se paro precipitado, arrojando la cabeza que tenia en sus manos. Julio y yo salimos corriendo de aquella gruta. No nos percatamos si aquel hombre nos seguía o no. Para cuando llegamos a la camioneta, apenas podíamos hablar. Yo estaba totalmente aterrada. Durante el regreso a la cabaña, apenas intercambiamos palabras.
- Tenemos que olvidar lo que vimos – dijo Julio, durante la cena.
- Pero… cómo olvidar algo tan grave?, debemos denunciarlo.
Oímos un ruido en una de las habitaciones de la cabaña, y a los minutos, una voz gritaba –No se pueden esconder. Los vi en la gruta, ustedes me vieron y no vivirán para contarlo! -. Yo grite ante tal amenaza. Julio me tomo de la mano, y me saco a tropezones de la cabaña. Cuando llegamos a la camioneta, las cuatro llantas estaban desinfladas, olía a gasolina y por todas partes se leía: “No vivirán”, “yo los vi, como ustedes me vieron”.
- Qué vamos hacer?
- Vamos a la autopista. No podemos regresar a la cabaña – me dijo.
- Queda muy lejos si vamos caminando. Nos llevara mucho tiempo llegar.
- Qué otra cosa propones!, es el único lugar al que podemos ir. Aun no es muy tarde y estoy seguro que encontraremos a alguien que nos pueda ayudar.
Julio tomó una de las herramientas que mantenía en el porta equipaje de la camioneta, y salimos corriendo en busca de la autopista.
- NO PODRÁN ESCAPAR! – gritaba el hombre, mientras arrancaba su motocicleta.
- Tiene una moto! – le espete a Julio.
- No pienses en ello y sigue corriendo.
A cada minuto que pasaba, el escape de la moto, se oía más y más cerca. El hombre continuaba gritando; “No vivirán, no vivirán”.
- Ya deberíamos haber llegado – dijo Julio espantado -. Demonios!, dónde esta la autopista?.
- Que vamos a hacer?
- Los atrape! – grito riendo, mientras Julio le propinaba un fuerte golpe, derribándolo de la motocicleta. Salimos corriendo, más desesperados que antes. Seguimos buscando la autopista – No escaparan!, nadie nunca me golpea – el hombre seguía corriendo tras nosotros. Logro alcanzarme halándome del pelo.
- JULIO – grite. El hombre tenia la cara ensangrentada – AYUDAME Juliooo…. Suélteme, suélteme.
- Sofía… déjala ir bastardo!
- Nadie me golpea y vive para contarlo.
- Que la sueltes te digo!.
- Los mataré como los cerdos que son! – en ese instante, el hombre, me golpeo con el cabo de su machete, dejándome caer jadeante. Podía sentir como la sangre corría por mi cara.
- No la golpees cobarde – Julio se abalanzo, tratando de golpearle con la herramienta que llevaba en la mano. El hombre quedo tendido en el suelo – apresúrate Sofí, levántate.
Seguimos corriendo durante unos minutos. No sabíamos dónde estábamos, pero habíamos logrado perder a nuestro cazador.
- Julio, para!, ya no puedo más.
- Lo hemos perdido.
- Eso creo… Ya no puedo seguir corriendo.
- Déjame verte la cara – me tomo por la barbilla –. Ese bastardo! – dijo molesto.
- Esta muy mal?.
- Ven, te limpiare… tranquila si, todo va estar… bien.
- Julio?!, Julio?! Qué pasa?
- So, Sofí… corre!
- Qué paso? – en ese momento, Julio se dio la vuelta y pude ver por qué tenia esos ojos de horror – es, es, es una flecha!.
- No!, la toques…
- Debemos sacarla… tenemos que llegara a un hospital.
- Sofí – me dijo con lágrimas en la cara – Sofí… corre, escóndete.
- Les dije que no escaparían – nos grito encolerizado.
- Que corras te digo, escóndete – en ese instante salí corriendo, dejando a Julio atrás.
- Vas a morir… NADIE ME GOLPEA!
Oí un fuerte grito. Ya no podía seguir corriendo. Las lágrimas no me dejaban ver, sentía un terrible dolor en todo el cuerpo. Las piernas ya no me respondían, pero no podía dejar a Julio sólo. Regrese a donde lo había dejado. Escondida tras los árboles, veía como nuestro cazador, aquel hombre de mirada perdida, golpeaba a Julio dejándolo totalmente inconsciente. No podía dejar de llorar, mientras veía como lo trataban. Cuando me di cuenta de las intenciones del cazador, me apresure a tomar una roca, y lo golpee en la cabeza. Lo golpee y golpee….
- Sofía?, qué paso después? Tranquila. Puedes decirme como era aquel hombre?.
- Era alto, de pelo negro, con una cicatriz en el cuello… estoy segura, si, estoy segura que lo mate. Si, lo mate. Lo golpee con una piedra, hasta que dejara de respirar. Si, lo golpee y golpee…
- Disculpe, señor policía?.
- Mi nombre es André.
- Ya debe retirarse. Sofí, se ha alterado más de lo normal.
- Si… Doctor.
- Logró obtener la información que quería?
- No la suficiente, pero logramos avanzar más que otras veces. En dónde dice que la encontraron?
- Un transportista de leña, la encontró a la orilla del río, por una gruta. Estaba abrazando la cabeza de su esposo. Cuando se notifico a las familias, ella ya estaba fuera de sí.
- Y, encontraron el cuerpo del hombre al que ella llama “su cazador”?
- No. Tengo entendido que no. Tampoco encontraron el cuerpo del esposo…
- Buenos días, he venido a darle su medicina.
- André?, dejemos solo al enfermero.
- No me dejen sola, es el cazador…
- Tenemos que retirarnos, André. Se esta alterando.
- Si doctor.
- Ahora, cuénteme. A qué se deben tantas visitas a este viejo psiquiátrico. Le he visto venir un par de veces, pero jamás me ha contado a que se deben tantas visitas a la señora de Orieta.
- Estoy investigando unas desapariciones en el área donde encontraron a los señores Orieta.
- No me dejen sola! No……
- Qué fue eso doctor?, debemos regresar!
- No se que esta pasando!. Enfermera, traiga un sedante.
- Qué, qué es esto? La han decapitado, quién ha sido?....