lunes, 2 de enero de 2012

Amor....

“Amor” no es solo una palabra, un sentimiento, un regalo. No es solo convivir en pareja. Amor es vivir en armonía, ser feliz por la felicidad del prójimo, disfrutar al máximo cada instante de la vida. Amor es dar sin esperar nada a cambio, es un gesto una caricia de cariño, un abrazo de consuelo.
 Amar es vivir.

Y allí estaba yo, sentada en la misma silla como siempre, enfrente de una computadora soñando con el presente. Que ilusa al buscar un sentimiento en una piedra en alguien que no entiende ni que es una estrella, cuando a la par yace un diamante, esperando hacerte lucir con más esplendor. Allí estaba yo, haciendo castillo en las nubes de mi mente por aquel beso tan presente afuera de mi balcón.
Para que digo que no le amo, si se gano mi corazón. Para que digo que no sueño con él, si hasta despierta anhelo estar en sus brazos. Fue en un baile, como siempre, una sonrisa - no sé decir si un tanto imprudente, picara u oportuna – un par de palabras y una despedida
- Puedo llamarte?
No sé si fue su mirada, no sé si fue aquella sonrisa. Pero desde aquel instante, me tiene enamorada.
Allí estaba yo, viendo las hojas bailar al paso del frio viento que nos deja diciembre. Una tarde gris, triste como el pesar de mi corazón. Una llamada había bastado, para desequilibrar mi calma. Una voz temblorosa y tres palabras “lo siento mucho”, no entendía.
Mis castillos, nuestros castillos con bastos prados y jardines llenos de flores y pájaros danzantes empalagosos de amor. Mis castillos se derrumbaban como al paso de un terremoto.
Crecimos, reímos, lloramos con el pasar de los años. Fue mi consuelo mientras yo le escuchaba. Corrimos, nos enojamos, peleamos, salimos como dos amigos hasta vernos enamorados. “Los novios van y vienen, los amigos verdaderos se están para siempre…” pero él, si él era mi amigo, mi amor verdadero y era correspondido más allá de las barreras del sueño su corazón estaba junto al mío.
La tarde seguía su curso, mi cerebro no respondía a aquella llamada.
- … disculpa que te lo diga de este modo …
Ha sido el héroe de mis cuentos, el rey de mi reino, el dueño total de mis pensamientos. De un gris suave a un frio gris azulado, el cielo iba cambiando su estado. – lágrimas? – un temblor se apodero de mi cuerpo. – a dónde se han ido los prados, los jardines, los lagos? –. “Tú siempre fuiste y serás mi luz en la oscuridad. Yo siempre seré tú caballero de sueños, el hombre de brazos de acero”.
Una cena, un paseo de noche por toda la ciudad buscando la luna, esa dama fiel cómplice de cada enamorado. Risas, abrazos, recuerdos, una pregunta “quieres ser mi novia?” .
- Estas allí, me escuchas? Todo fue un accidente….
Allí estaba yo, sentada en la misma silla de todas las tardes esperando la llamada del amor de mi vida, cerrándome a escuchar una mentira.
El atardecer en el cielo se vislumbra como un negro infinito y una mancha celeste, de lo imperfecto que son las cosas en su naturaleza. Mas perfecto es todo, pues es creación del artista divino, y no hay un error sin intención en toda su creación. Bello, celestial, frio, incierto. – Y el canto de los pájaros?. Su danza es hermosa en estas fechas –. El curso del tiempo sigue y nunca se detiene, no se cansa y no le importan tus pensamientos, sigue su curso cual ciego corriendo la maratón de su vida.
- Debes venir pronto…
Que hace a un ser humano cerrarse a lo que no le gusta? Lo ve, lo siente, lo sabe… más sin embargo se cierra y como mula terca se niega a creerlo. Besos tatuados en sus labios, caricias homenajes a mi cuerpo, miradas que encriptan sentimientos.
Allí estaba yo, sentada en la misma silla como siempre, enfrente de una computadora soñando con el presente. Viendo por mi ventana la dulce sombra del baile de las hojas, iluminadas por un solitario farol. Baile acompañado de suspiros y anhelos que arrastra el frio viento de enero con una nueva ilusión.
- … responde por favor…
Vi la primer estrella y como siempre, un deseo: “quiero amarle y tenerle por siempre”. Dos, tres, cuatro estrellas. Poco a poco cada una adornaban el firmamento. “En donde estas Luna?”. De mis castillos solo quedaban escombros, de mis sueños un triste recuerdo; aquel último beso bajo el balcón de mi ventana.
- ….me has escuchado?...
- Has visto la luna hoy?
- … De verdad lo siento, ya le avisamos a tu madre y va en camino a recogerte…
- La has visto? Esta hermosa. Hay algo distinto hoy….
Una llamada basto para descontrolarme, bañar mi rostro en lágrimas. Una mirada a esa nueva estrella un poco a la derecha de la luna, bastaron para derrumbar mis sueños y llenar mi pecho con sollozos por aquel, mi amor verdadero. Aquel a quien el tiempo había olvidado en su caminar. “Siempre te amare, eres lo más tierno y bello que se pudo pasar por mi vida” unas palabras y un beso bajo un balcón, el ultimo recuerdo de un amigo, aquel al que he amado desde el primer momento que le vi.