domingo, 18 de diciembre de 2011

Cuánto tiempo hace ya que maduramos hasta tatuar nuestros nombres, cada uno en el corazón del otro?
Cuánto tiempo hace ya que te conozco al punto de saber que no vives sin un café y tú entender con una mirada lo que quiere mi corazón?
Aún pasan las noches impasibles cuándo nos encontramos bajo ensueños. Esas largas pláticas de madrugada. Esas lágrimas de nostalgia y lejanía.
Cuántas noches hemos dormido juntos uno consolando al otro?
En cuántas noches ha sido tú respiración mi canción de cuna y consuelo? En cuántas noches ha sido mi voz tu abrigo?
No sé a dónde llegaremos. No sé a dónde fuimos. No sé de dónde venimos. Pero si sé que hoy duermes bajo mi ventana y consuelo. Que estas seguro que no hay mañana, no hubo ayer, sólo este momento de tú y yo.

No nos juzgues aún –tiempo- si a estos dos viejos aun les queda vida y el eterno recuerdo de risas y llantos que compartimos en vida y en sueños.