Cuánto tiempo hace ya que te conozco al punto de saber que no vives sin un café y tú entender con una mirada lo que quiere mi corazón?
Aún pasan las noches impasibles cuándo nos encontramos bajo ensueños. Esas largas pláticas de madrugada. Esas lágrimas de nostalgia y lejanía.
Cuántas noches hemos dormido juntos uno consolando al otro?
En cuántas noches ha sido tú respiración mi canción de cuna y consuelo? En cuántas noches ha sido mi voz tu abrigo?
No sé a dónde llegaremos. No sé a dónde fuimos. No sé de dónde venimos. Pero si sé que hoy duermes bajo mi ventana y consuelo. Que estas seguro que no hay mañana, no hubo ayer, sólo este momento de tú y yo.
No nos juzgues aún –tiempo- si a estos dos viejos aun les queda vida y el eterno recuerdo de risas y llantos que compartimos en vida y en sueños.