jueves, 17 de noviembre de 2011

Y es así como se acciona…
El juego, círculo vicioso, psicosis de ensueños.

- Fuiste tú mi salvación, mientras yo tú perdición-.

Y es así como funciona;
Me resguardo ante una acción, estúpida reacción de mi corazón.
Relicario perdido en el baúl de aquella habitación.

- De hierro, de acero -.

De un lado pende aquel amor,
del otro una decisión.

- Fuiste tú mi salvación, mientras yo tú perdición-.

Esos recuerdos que nos atan, esas pláticas de madrugada que me salvan.
Lágrimas ahogadas con las risas de un destello de imaginación.

- Tan frío como el hielo, tan delicado como un pétalo-.

Tan simple, tan desafortunado, siempre paramos contrariados.

Se conoce el dialogo hasta podría dibujarle sin verle.

- Fue aquel, la razón de esta confusión-.

Sigue el círculo girando.
Sigo yo llorando.
Llorando tras la fachada de hielo recubierta del desaliñado olvido.

- Te aferras a un “no” pero te das cuenta que ese “no” simplemente no te quiere cerca”-.

¿Cómo te explicas el curso de aquel juego? Por más que corras llegas al mismo punto.

- Juegos psicóticos del corazón-.

Sobre plata lo deje,
el tiempo se encargo de derretirlo;
sangrante corazón que grita desde muy dentro por ser recordado mientras el circulo sigue girando con un despertar falso y sonriente, dejando cada vez más lejos –Aquel, la razón de esta confusión. Psicosis del corazón- arrastrando, como engrilletado, por los hilos invisibles del recuerdo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

a faltas de libertad

Tiene un aire de vejez en sus ojos. Imágenes empolvadas y otras gravadas a pesar de la miopía del tiempo. Se ve el cansancio y el peso del dolor y el llanto por la soledad golpeada por aquel amor a hurtadillas al compromiso. Lleva un suspiro ahogado en la comisura de sus rasgados luceros lavado con el llanto - penas del corazón -.
Tiene un aire de vejez en sus ojos. Ternura y frialdad, por aquel amor oculto enraizado en las sombras. Suspiros que escapan a miradas perdidas con juventud olvidada por el cansancio y la melancolía. Vejez acelerada al tormento del amor a hurtadillas y el sollozo del alma de no poder expresar a gritos lo que el corazón desangra.
Tiene un aire de vejez en sus ojos, pesar del tiempo, gravedad de los pensamientos y la dulzura los sueños.