
Que hipócrita es jurar amor y desahogarse con alcohol. Que tonta la mujer, que antepone su corazón al dolor de un hombre, hombre que ante todo lo humano le promete las estrellas y el sol. Que inútil es conquistar a una damisela cuando el hombre se ahoga en penas. En vano todo aquello que el corazón de una aldeana siente por el amor de aquel caballero que busca y busca la mujer de sus sueños y olvida al primer encuentro el rostro de aquella que entre la penumbra descubre la silueta del dueño de sus pensamientos, aquel príncipe que llegada la noche ni cuenta se ha dado que entre las sombras bajo su mismo reino se encuentra llorando su tristeza. Vagos son los sentimientos de aquel rey, si al más mínimo respingo de su reina se cree el más desdichado del mundo, si ante el sacrificio de aquella mujer que en silencio llora el no poder decir te amo por creerse insuficiente, cree que todo ha acabado. Que ilusa la mujer que cree que ocultar su corazón para no herir la razón de su llanto, es la solución a tanto tormento. Se apagan las estrellas, cuando el juego de dos enamorados buscan sus encantos en direcciones opuestas, lastimando sus sentimientos y llenando los lagos con su llanto.
Bueno esto dice todo lo que pasa por mi cabeza hoy...
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