Bueno, todo inicio como un breve viaje, es más, solo duro un anochecer…
- Johanna, apúrate!
- Mamá deja de estar gritando tanto, ya voy! – Johanna, una típica adolecente, algo rebelde pero siempre terminaba haciendo todo lo que su madre le indicaba. Joven, estudiosa, aunque bastante despreocupada.
- Tenías que estar en el aeropuerto hace 20 minutos – Nohemí, madre divorciada que como siempre se preocupa de más, o hacia todo lo que estaba en sus manos, por ser una madre normal. Es bastante difícil, si tomamos en cuenta que es solo dieciséis años mayor que su hija. Creció como hija única, sin madre y consentida por su padre, uno de los más grandes empresarios del país – Ya estoy en el carro… Qué estas haciendo. Por que no bajas?.
- Mamá!, me estoy terminando de arreglar.
- Vas a un avión, no a una fiesta. Tengo que llegar a trabajar, llegaré tarde por tu culpa.
- Si quieres, vete!.. puedo llamar un taxi – “ Por qué no me deja, si tanta prisa tiene”, pensó Johanna, “por qué no me deja ir sola?. En pocas horas estaré libre de esa gruñona”.
- Apúrate Johanna! – repitió la madre, con un tono desesperado y frustrado.
- Ya estoy lista! – dijo refunfuñando y malhumorada Johanna.
- Eres una desconsiderada, te he hablado desde temprano para que no nos pasara esto– discutía su madre mientras subían al carro.
“Es triste dejar tu país, aunque sea por dos semanas, no se puede evitar sentir nostalgia. No recuerdo haber viajado una sola vez, sin que me dieran ganas de llorar por dejar el lugar donde vivo. Además, en estas épocas del año, el clima es bastante extraño, y casualmente hoy esta lloviendo. El pero de los climas cuando dejas algo que amas tanto, tu familia, tus raíces. Extrañare tanto a mi madre”.
- Ya llegamos, recuerda Johanna, nunca te desprendas de tus documentos. Sobre todo, en Panamá…
- Ya se mamá. No soy una chiquilla – se despidió de su madre – no maaa…, deja de besarme, si?. Te llamaré cuando este con mi papá, te quiero, si!.
- Te vas con cuidado, hija – dijo preocupada con los ojos inundados en lágrimas – Te veré en dos semanas.
“De acuerdo, puede que no la extrañe mucho, pero después de todo es mi madre”.
****
Disculpa la interrupción, espero no estarte aburriendo con esta historia. No se si has visto el anochecer a orillas del mar, es increíble, el frio que se empieza a sentir con la llegada del crepúsculo. La vista es preciosa, la majestuosidad de la naturaleza, el aroma del agua, ver las gaviotas sobrevolar el cielo. Imagina la calma del océano, su grandeza, tan profundo y lleno de secretos, yo hasta ahora puedo ver lo hermoso de tan misterioso regalo de la naturaleza. Te confieso algo?..., aun no quiero dejar este bello lugar, quiero disfrutar este paisaje por siempre.
****
- Joven, va comer? – pregunto una de las azafatas con un delicioso pan de queso y carne sobre una bandeja de aluminio.
- Si, gracias – dijo Johanna recibiendo la bandeja, aun tibia.
- Y de tomar?
- Jugo de manzana, por favor.
“Que bello azafata”, se dijo Johanna riendo por dentro, mientras buscaba su reproductor “que pena que me viera durmiendo y en esta facha”.
- Aquí tiene joven – el azafata entrego una lata de jugo de manzana y un vaso con hielo – se le ofrece algo más?
- No!, así esta bien. Muchas gracias.
- Aquí tiene su whiskey señor – dijo el azafata, al pasajero de la par.
- Gracias – dijo el apuesto acompañante – Cuál es tu nombre?
“A mi me pregunta”, pensó Johanna. “Es muy apuesto. Debe estar hablando con el azafata”. Pero al voltear a ver, se dio cuenta que el azafata se había ido.
- Mi nombre es Damian – dijo con una gran sonrisa.
- Me llamo Johanna.
- Es la primera vez que viajas, Johanna? – pegunto su guapo compañero, tras un sorbo de su fría bebida – eres un poco pequeña, viajas sola?
- No, ya he viajado antes – “Que bellos ojos… que pestañas”. – No soy tan pequeña.
- Oh! Entiendo. Este es mi segundo viaje a tu país. Eres de Guatemala verdad?
- Si… y tú?
- Vivo en Miami. Cuántos años tienes?, yo tengo 25.
- De verdad!, tengo 20, cuanto tiempo tienes de vivir en Miami?
Durante todo el vuelo, siguieron conversando. Fue un viaje tranquilo, algo cansado por pasar tanto tiempo sentados en el mismo lugar. Pero para Johanna, la compañía era excelente, Damián era un hombre, no solo guapo, era admirable. A tan corta edad, ya era un gran empresario, había crecido sin su mamá y su padre era un alcohólico empedernido. Había trabajado desde pequeño para ayudar a su padre en la casa, y mantener sus estudios. Se graduó con meritos de la universidad y estudiaba una maestría en relaciones internacionales. Era simplemente un hombre increíble.
- Estimados pasajeros, les informamos que en pocos minutos estaremos arribando a la ciudad de Panamá. La temperatura es de dieciocho grados centígrados. Hora nacional; cinco y cinco de la tarde. Gracias por su preferencia.
- Es hermoso, verdad? – preguntaba Damián mientras, ambos, miraban por una de las ventanas del avión – Me refiero al océano. No te parece hermoso?.
- Si, es muy bello…
- En su inmensidad, lo desconocido. Tan viejo y sabio. Tan fuerte y profundo. Sabias que ha sido el cómplice de tantos acontecimientos?. No te da miedo pensar qué oculta bajo esa belleza?.
- Nunca me había puesto a pensar en ello – respondió Johanna, absorta en sus propios pensamientos.
- Estamos por aterrizar. Te quedas aquí o harás conexión a otro lugar?.
- Manhattan. Vuelo 305.
- Entonces, creo que aquí nos separamos. Viajo en el 370 – dijo Damián despidiéndose.
****
“Oh!, por Dios, perderé el vuelo”, se decía Johanna caminando rápidamente a la puerta 33 “Que voy hacer, no encuentro la puerta!, y ya es muy tarde”.
- Disculpe señorita – se refirió Johanna a una de las trabajadoras de la aerolínea en la que viajaba.
- Sí, dígame? – dijo la trabajadora algo extrañada por el comportamiento de Johanna. Y era de esperarse que se viera nerviosa y asustada, después de todo estaba perdida.
- Esta es la puerta de abordaje para el vuelo 305 con destino a La Guardia, New York.
- Si, el vuelo salió hace 20 minutos.
“No, no puede ser!, qué hare ahora?. Mi papá va matarme…” se repetía exaltada Johanna. “Que voy a hacer!”.
- Joven, joven? – Le llamaba la trabajadora de la aerolínea – Debía, usted, viajar en ese vuelo?.
- Si, ahora que hare?. – Johanna estaba desconsolada y afligida. El próximo vuelo salía en 24 horas aproximadamente.
- Johanna?!
- Damián, que hace aquí? – pregunto sorprendida.
- Aun estoy esperando que salga el vuelo de conexión. – Respondió con una gran sonrisa – A ti que te paso? Que haces aun aquí?
****
No deseo cansarte alargando esta conversación. Después de escuchar el relato de Johanna, Damian se fue apresurado a hablar con una de las trabajadoras de la aerolínea. Johanna, mientras esperaba, tomaba un batido de vainilla que le había comprado Damián. No sabía a que se debía tanta urgencia por hablar con la joven trabajadora, estaba totalmente segura que tendría que pasar la noche durmiendo en una de las butacas del aeropuerto, y además, pagar una cantidad, que seguro no tenia, por el cambio en el boleto. Damián le había asegurado que encontraría una solución para que llegara antes del amanecer a casa de su padre, y aunque ella no se imaginaba como lo haría, no perdía nada dejándolo intentar ayudarla.
- Deja todo en mis manos Johanna. Llegaras a tú casa hoy.
- Que piensas hacer?
- Tú solo confía en mí – le dijo Damián dándole el vaso del frio batido.
****
- Salimos en 20 minutos – la emoción de Damián por haber conseguido lo que se proponía era indescriptible.
- Salimos? – pregunto Johanna – que fue lo que hiciste?.
- Solucione tu problema, no me vas a dar las gracias – tenia una sonrisa muy bella, casi perfecta – Viajaras en mi vuelo y, de allí, tomaras otra conexión con dirección a La Guardia.
- En Miami?, como lo conseguiste? – pregunto extrañada, y muy emocionada – Gracias Damián no sabes cuanto me has ayudado.
- De nada, de nada. Pues, la verdad es que yo voy a California, tengo que hacer una pequeña parada de negocios antes de llegar a mi casa. Y pues, Llegaras a New York a las dos de la madrugada. Es mejor que esperar todo un día para que salga otro vuelo directo.
- Y mis maletas?, Cuanto debo pagar?
- No te preocupes por eso, ya lo arregle todo.
Johanna no podía creer lo que Damián había hecho. Llegaría a su casa antes del amanecer y no tendría que esperar todo un día en el aeropuerto. Además, viajaría con su apuesto acompañante. Seria una gran historia para contar a sus amigas, de seguro nadie le creería, no dejaba de pensar la forma en como decirle a Damián para que se tomaran una foto, o que le diera su correo electrónico.
- Es hora de abordar – dijo Damián sonriendo.
****
- Alo?!
- Nohemí? Soy yo, Francisco. – Francisco era el padre de Johanna. Se habia separado de Nohemí, y se fue a vivir a New York cuando Johanna apenas tenia 8 años. No se había vuelto a casar, pero vivía con una mujer argentina muy bonita.
- Francisco?, llevo toda la noche esperando que llamaran. Por qué han tardado tanto?, y Johanna? Quiero hablar con ella.
- Eso quería preguntarte yo, sabes algo de Johanna? – la voz de Francisco se quebró al decir el nombre de su pequeña – No ha venido en el vuelo programado. Creí que venia retrasado y me comunique con la aerolínea, pero me han informado que el vuelo salió puntual de Panamá.
- Que estas tratando de decirme?. Francisco no me asustes – a estas alturas a Nohemí se le había derrumbado el mundo. Como podía ser que su hija no hubiera llegado?. Dónde estaba?
- Johanna no ha venido. Me comunique al aeropuerto de Panamá, creyendo que había perdido la conexión, pero me dijeron que ella había tomado un vuelo directo a LAX. – la voz de Francisco se escuchaba cada vez más desesperada y ansiosa – Hoy en la mañana me entregaron sus maletas, que venían en el vuelo 305.
- Por qué no has llamado antes? – dijo Nohemí empezando a sollozar – Hay que llamar a la policía. Dios! Dónde esta mi hija?
- Ya he dado parte a la policía. Me han dicho que en Panamá la vieron hablando con un joven. Son las únicas pistas que tenemos…
****
Te debes encontrar algo confundido con el giro que ha tomado la historia. Veras, los padres de Johanna la buscaron incansablemente durante tres semanas y dos días. Se enteraron que ella hablo con un joven alto de pelo castaño claro y ojos grises, que había perdido el primer vuelo y que había abordado un vuelo a LAX acompañada del mismo joven.
Al cumplirse el día 24 de desaparecida, por la tarde, uno de los policías encargados del caso, se presento en el apartamento, que por cierto, los señores Samayoa habían alquilado en California mientras buscaban a su hija. Las palabras del oficial fueron más o menos las siguientes:
- Buenas tardes señores Samayoa. Creemos haber encontrado a su hija. Necesitamos que hagan un reconocimiento. Encontramos su cuerpo, mutilado, en las costas de Long Beach, por el hotel Queen Mary.
Bueno, esos es lo que imagino que sucedió, y como dije antes, esas fueron las palabras que más o menos le debieron haber dado los oficiales a los señores Samayoa. No se cuanto sufrieron aquellos 23 días sin saber de su hija, su única y consentida hija. No se cual fue su expresión al escuchar la noticia; “Necesitamos que hagan un reconocimiento…. Encontramos su cuerpo mutilado”.
Por cierto, mi nombre es Johanna, si me preguntan, qué sucedió durante aquel vuelo?. Realmente no recuerdo. Dormí casi todo el viaje, ya era tarde y estaba cansada del viaje anterior. Además, tantas emociones en un rato, pasar del susto a la emoción, me habían agotado demasiado. Al llegar al aeropuerto de LAX, Damián me dijo que aun tenía unos minutos antes de volver ha abordar el avión que me llevaría a New York y me pidió que le acompañara a una pastelería que quedaba en las afueras, a unos pocos minutos del aeropuerto. Me invito a tomar un café y supongo que de algún modo, logro drogarme.
Recuerdo haber despertado en un lugar oscuro y mal oliente, se sentía la humedad y se escuchaban pasos y murmullo. Recuerdo la hermosa cara de Damián, mi héroe, diciéndome “todo estará bien, confía en mi”. Ahora no le encontraba ningún sentido a lo que se había convertido, mi secuestrador. No se cuanto tiempo pase encerrada, o cuantas veces intente gritar sin conseguir hacer el menor ruido. Me había atado de brazos y piernas. No te imaginas cuantas veces intente gritar por ayuda aprovechando el momento cuando me daba de beber. Cuantas veces intente salir corriendo cuando me permitía ir al baño, pero ya no tenia fuerzas No se cuantas veces abuso de mi. Su asqueroso cuerpo, sudoroso, encima de mí tocando cada parte de mi cuerpo, penetrándome, lastimándome con cada vez que intentaba reusarme. Su asqueroso aliento, jadeante. Lloraba y suplicaba que me liberara o me matara de una vez. Cuando me dejaba sola, no podía dejar de pensar en mis padres. Recuerdo haber rezado un par de veces, pero con el pasar de los minutos, horas o segundo, esa dejaba de ser una esperanza aunque pedía por mis padres. Qué fue lo último que sentí?. No se precisamente, estaba realmente cansada y sentia dolor por todas partes. Físicamente, su mano sujetándome por el cuello. Su puño, arremetiendo en todo mi cuerpo. A pesar del dolor, me sentía feliz, sabia que había terminado mi sufrimiento, aunque, mis padres......
Hoy se cumplen tres años de todo aquel sufrimiento... Ya ha salido la primera estrella, y el hotel sigue viendose explendido con sus luces y ese bello paisaje detras. No se que harás tú después de terminar de escucharme y espero no haberte aburrido con mi historia. Yo seguiré deleitándome de la calma del océano, su grandeza y tratando de descubrir sus secretos, aun no quiero dejar este bello lugar, quiero disfrutar este paisaje por siempre.


wow beba me has dejado schokeada estuvo completamente increible de verdad!!!! me meti tanto y el giro q da la historia ps es algo increible... felicitaciones =)
ResponderEliminarMe gustan los comentarios que se alternan con la narración. Siempre salis con algo nuevo y eso me agrada.
ResponderEliminarestas FREACK mujer hahahaha
ResponderEliminarme encanto
QUE MENTE TAN RETORCIDA LA QUE TENES
pero ese tipo de mente tienen los soñadores
y los verdaderos escritores
tenes una mente que yo quisiera tener!
te quiero <3