jueves, 17 de enero de 2013


Amanece y despierto sintiendo la dicha, felicidad y fuerza para vivir siendo tradicional. Transcurre la mañana y me doy cuenta que puedo vivir si lucho por ser feliz y sigo lo tradicional. Llega medio día y me doy cuenta que no es felicidad vivir en zapatos ajenos, dudo de la tradición y mis principios. Al atardecer debato de dónde? a dónde? por qué? Vuelvo a sentir la fuerza para pararme y seguir el camino tradicional. Llego a mi cama y todo se derrumba, después de verme al espejo y entender que no es lo que deseo. Que no soy feliz viviendo la felicidad tradicional. Quiero olvidar lo aprendido y seguir mi instinto. Me frustro al sentirme atada. No veo el - fin - del camino, siento cómo una pared no me deja regresar, mas bien, me empuja en ese camino impuesto -tradicional-. Logro conciliar el sueño exhausta pero sabiendo que en la mañana despertare sintiendo la misma fuerza para buscar ser feliz en los zapatos de alguien más...

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