jueves, 18 de febrero de 2010

La furia del hombre

Cuando el hombre se enfurece, todos se ocultan, la mujer teme y lloran su furia.
Se olvida la ternura y el brillo de las flores bañandolas con el rocío de la amargura.
La furia desvanece con niebla, el centelleo del sol cuando se oculta al atardecer de un día
Y ciega de culpa el vuelo del ave que se fuga con el viento del enojo del hombre,
Que desvanece con gritos el arcoíris que con recelo se asoma entre las montañas
Quebrantando la calma del bosque y dejándolo sordo por los sollozos de sus hojas
Reflejando su dolor en el lago desbordado por su llanto,
Que tras la furia del hombre, lo consuela el ciervo besando sus ojos secando sus lagrimas.

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