Me apresuro a la cama para encontrarnos cara a cara.
Olvidar aquel juicio, en donde el veredicto condena nuestros labios al suspiro del anhelo y del engaño.
Con la metáfora del corazón desangrado,
Que tras el espejo es el truco del ojo y el pensamiento,
Ocultando fugitivo el sentimiento,
Acecino de la cordura que nos llevo a la esquizofrenia de encontrarnos a escondidas, del tribunal de nuestra vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario